Wedify

Cómo hablar de los regalos en la invitación de boda

Cómo pedir un sobre en lugar de regalos, decir «sin flores» y no sonar inoportuno: frases que funcionan, listas de deseos y lo que es mejor no escribir.

·6 min de lectura

Con los regalos da apuro tanto callarse como hablar. Si os calláis, acabaréis con tres vajillas, cinco ramos que no sabréis dónde meter al final de la noche y un par de cosas que irán derechas a la casa del pueblo. Si lo decís de cualquier manera, una parte de los invitados leerá la invitación como una factura. Toda la diferencia está en cómo se formula.

¿Se puede pedir dinero?

Se puede, y en España es lo más normal del mundo: la mayoría de los invitados ya contaba con dar un sobre y solo agradece saberlo con seguridad. La incomodidad no nace de la petición, sino del tono: cuando la cifra suena a condición de entrada o cuando se escribe más sobre los regalos que sobre la propia boda.

La regla que funciona: los regalos son una línea corta cerca del final de la invitación, no un apartado con explicaciones. Y la fórmula, siempre suave y dejando margen para hacerlo a su manera.

Vuestra presencia ya es el mejor regalo. Si aun así os apetece sumar algo, nos hará ilusión un sobre: estamos ahorrando para el viaje de novios.

Llevamos cinco años viviendo juntos y de vajilla vamos sobrados. Si queréis darnos una alegría, el mejor regalo es una ayuda para la reforma de la cocina.

Fijaos en que en los dos casos hay un motivo. «Ahorramos para el viaje», «estamos de reforma»: eso quita la sensación de que simplemente recaudáis dinero y, de paso, le da al invitado la sensación agradable de participar en algo concreto.

Lo que no hay que escribir

  • La cantidad. Ni un mínimo ni una cifra «orientativa»: es la causa más común de enfados.
  • El número de cuenta en la propia invitación. Si alguien pregunta, se lo mandáis en privado.
  • Bromas del tipo «el coche hasta el ayuntamiento ya lo hemos pagado nosotros». Se leen mucho peor de lo que parecen al escribirlas.
  • La palabra «obligatorio» cerca de la palabra «regalo», en cualquier forma.
  • Explicaciones largas de por qué no queréis cosas: con una frase basta.

Lista de deseos

Si preferís recibir cosas y no sobres, la lista de deseos es la opción más tranquila. A vosotros os libra de los regalos repetidos y a los invitados de la elección imposible: mucha gente agradece sinceramente que ya se lo hayan decidido.

Hacedla amplia en precios: varias cosas por debajo de treinta euros, unas cuantas de precio medio y una o dos caras que se puedan comprar entre varios. Una lista sin opciones baratas deja en mal lugar a quien no puede gastar mucho.

Si preferís elegir un regalo concreto, hemos hecho una lista pequeña con cosas que de verdad nos faltan en casa. Os pasamos el enlace junto con los detalles del día.

«Por favor, sin flores»

La petición es razonable: los ramos no tienen dónde ponerse, de madrugada se marchitan en el coche y llevarse veinte a casa es materialmente imposible. Pero tiene que sonar a cuidado hacia el invitado, no a prohibición.

Os lo agradeceremos muchísimo si en lugar de flores venís un poco antes: los ramos, por desgracia, no tenemos dónde dejarlos al acabar el banquete.

Algunas parejas proponen un cambio: una sola flor en lugar del ramo, un libro para la biblioteca de casa, una botella de vino que se abrirá en el aniversario. Funciona mejor que la prohibición, porque al invitado le queda algo que regalar.

La parte logística

De los regalos conviene ocuparse no solo con palabras en la invitación, sino también durante la propia celebración. Decidid antes quién recoge los sobres (lo habitual es un testigo, alguno de los padres o la persona que coordina) y dónde se guardan. Si no, los sobres van de bolso en bolso y por la mañana resulta que alguno se ha perdido.

Lo mismo con los regalos grandes: fijad un sitio donde dejarlos y una persona que por la noche lo cargue todo en el coche. Los novios, en ese momento, no están para logística.

Dónde ponerlo

Al final del todo, después de los detalles prácticos y antes de la petición de confirmar. En un bloque pequeño aparte, en tono tranquilo, sin resaltarlo con letra grande. El invitado debe tropezarse con esa línea cuando ya ha leído el resto, no empezar por ella.

El resto de las partes del texto y su orden están en el artículo qué debe incluir una invitación de boda, y las fórmulas listas, en la recopilación de textos para invitaciones de boda.

Ya solo queda la invitación

Elige una plantilla, escribe vuestro texto y envía a los invitados un enlace personal. Gratis y sin registro.