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Cómo invitar a la gente a vuestra boda

El orden de las cosas: a quién llamar por teléfono, a quién mandar un mensaje, cómo decírselo a quien no invitáis y cómo recoger las confirmaciones sin contar a mano.

·6 min de lectura

La dificultad no está en el texto de la invitación, sino en el orden: a quién se lo decís primero, a quién llamáis por teléfono, a quién le basta un mensaje y qué hacéis con los que no invitáis. Si respetáis ese orden, todo el proceso son un par de tardes.

Primero la lista, luego las invitaciones

Mientras la lista no esté cerrada no se puede enviar nada: casi siempre sale un «¿y a Jorge lo invitamos?» cuando media lista ya ha recibido la invitación, y alguien se entera de la boda por terceros.

Haced la lista por círculos: familia, testigos y amigos íntimos, amigos, compañeros de trabajo y parientes lejanos. Después, según el presupuesto del sitio, se corta el círculo exterior entero, no a dedo: así es como menos gente se ofende.

A los padres y a los más cercanos, en persona

A los padres, a los abuelos, a los testigos y a los amigos del alma la fecha se les dice de viva voz o en persona, y antes de cualquier envío. La invitación bonita se les manda después, ya como una formalidad agradable.

Aquí el orden importa más que la forma. El disgusto casi nunca viene de haber recibido un enlace, sino de haber sido el último en enterarse, y encima por un grupo.

La fecha con tiempo, la invitación después

Son dos mensajes distintos. El primero, con medio año de antelación y en una sola frase: «Nos casamos el 18 de julio; ya os contaremos los detalles, de momento no planeéis nada ese día». Lo necesitan los que viven fuera, los que tienen niños y todos los que piden las vacaciones con antelación.

El segundo es la invitación en sí, con lugar, hora y detalles, entre seis y ocho semanas antes. Sobre los plazos hay más en el artículo con cuánta antelación enviar las invitaciones.

Cómo enviarlas

Enviadlas de una en una, por privado y con el nombre de la persona. El envío en abanico a un grupo se lee como un anuncio y nadie corre a contestarlo: la responsabilidad colectiva juega en vuestra contra.

A las parejas se las invita con un solo mensaje a una sola persona, pero con un «os esperamos a los dos» bien claro. A las familias con niños, igual: decid desde el principio si los pequeños están invitados.

Una línea propia y corta antes de la invitación cambia el tono por completo: «¡Elena, hola! Por fin hemos cerrado la fecha y tenemos muchísimas ganas de veros a Pablo y a ti». Después ya va el enlace o la imagen.

A quién no invitáis

A quien podía contar con una invitación es mejor decírselo vosotros y con antelación, antes de que lo vea en una story. Sin justificaciones largas: «Hacemos una boda muy pequeña, solo con los más cercanos; nos apetece mucho veros aparte después».

No comentéis con los invitados cómo habéis hecho la lista ni les contéis a quién más habéis dejado fuera: es lo único que convierte una situación normal en un conflicto.

Recoged las confirmaciones en un solo sitio

Las respuestas llegarán desordenadas: unas por WhatsApp, otras por Instagram, otras a tu madre por teléfono. A la semana ya no te acuerdas de quién confirmó y quién solo puso un corazón.

Por eso es mejor que la forma de responder sea una sola y que además cuente sola. En la página de la invitación el invitado pulsa un botón, elige menú e indica si viene en pareja, y a vosotros se os va formando una lista con fechas: se ve quién ha confirmado y quién ni siquiera la ha abierto. Cómo funciona se ve en la página de invitación de boda digital.

Recordatorios

Una semana después del envío, escribid en privado a los que callan, con una línea y sin reproches. Una semana antes de la fecha límite, segunda ronda, ya por teléfono y solo a quien de verdad queréis en la mesa. Pasado el plazo, la persona cuenta como que no viene; si no, la lista no se cierra nunca.

Y entre tres y cinco días antes de la boda, un mensaje corto a todos los que han confirmado: fecha, hora de llegada, dirección, autobús. La invitación la leyeron hace mes y medio y desde entonces se ha hundido en la conversación.

En resumen, paso a paso

  • Cerrar la lista de invitados y solo después invitar.
  • Decírselo en persona a los más cercanos y dar la fecha con medio año.
  • Enviar la invitación de forma personal, a cada uno, seis u ocho semanas antes.
  • Recoger las respuestas en un solo sitio, no repartidas por chats.
  • Recordárselo a los que callan a la semana y otra vez antes del plazo.
  • Unos días antes, volver a mandar la hora y la dirección.

Tenéis ejemplos de diseño y de redacción en el catálogo de plantillas.

Ya solo queda la invitación

Elige una plantilla, escribe vuestro texto y envía a los invitados un enlace personal. Gratis y sin registro.